EL ESPAÑOL TIENE TANTOS SINÓNIMOS Y SU INTERPRETACIÓN ES TAN DIVERSA QUE ES PELIGROSO.

La riqueza cultural de una nación no debería medirse solo por sus aportes sino por su capacidad creativa, y entre ellas, las palabras son quizá las más grandes muestras culturales que una sociedad puede compartir con sus habitantes y visitantes.

Sí, bajo esta premisa considero a Latinoamérica una tierra digna de ser compartida. Fuera de sus copas, su comida y sus mujeres, creativamente y por ende culturalmente ya que tiene mucho para brindar,  la gracia Argentina por ejemplo en Les Luthiers, la música colombiana, y no hablo de Juanes y Shakira, sino la de los ritmos de palenque, la que te quema la carne, como Sistema Solar… por favor no juzguemos a Perú por Laura en América, ni a Colombia por Jota Mario, les juro que ambos tienen mucho más para brindar. Sin embargo valore la osadía de Wendy, la Tigresa y el propio Delfín que con todo y lo malos que son, siempre nos han regalado una sonrisa. Pero, y como todo pero es malo, hay algunas palabras en nuestro idioma que me duelen, por ejemplo que un siniestro sea algo malvado y que un diestro alguien que escribe con la derecha, habla de lo sesgado que puede llegar a ser nuestro léxico y eso puede traernos algunos problemas.

El español tiene tantos sinónimos y su interpretación es tan diversa que el hecho de hablarlo nos convierte en un problema latente. Un colombiano con frío en México no tardará en pedirle a alguien una chaqueta y correrá el riesgo de recibir un golpe... o la paja de su vida, en Brasil no me quiero ni imaginar la cantidad de colombianos preguntando dónde coger una buseta y su sorpresa al estar frente a un prostíbulo o al ser golpeados en el rostro por la persona a la que hayan pedido indicación.

Conozco muchas historias de personas que han sido atacadas a gritos por llamar mona a una rubia en Argentina, que han pedido perro en lugar de pancho y me da susto por las personas que se hayan animado a pedir un jugo de lulo en Chile, y más miedo aún de que se los hayan servido… Por cierto el lulo allá es mierda.

Estoy seguro que la lista continúa, que nuestra lengua seguirá mutando y permitiéndonos expresarnos, sea para poner algo en común, o simplemente para convertirse en lienzo de nuestra creatividad y por ende de nuestra cultura.

Ahora recuerde por favor que la lengua no es solo para hablar y úsela para otras cosas, permítale enriquecer mucho más que su dialéctica, deje que le refine más que el vocabulario y siga el consejo del cantinero a Oliverio Girondo en El Lado Oscuro del Corazón 2, nosotros somos de un pueblo versero y es natural que seamos buenos con la lengua.

Y aunque mucho amo yo el español, debo confesar un sabor agridulce, al encontrar en el inglés una palabra como Homeless (Personas sin hogar), y saber que aquí hablemos de gamines y desechables y si ya somos tan gringos como para decir Round Point y no glorieta, si decimos Closett y no armario, o si pronuncia tan bien Warner que parece oriundo de NY, hágame un favor, péguese también esta palabrita al paladar, y amarga como es le reflejará también una verdad, y es que las palabras que elegimos usar son tan despectivas como el diestro y el siniestro.